Una lectura para devorar
Última parte...
Nunca me ha gustado estar solo, es uno de mis mayores miedos. De repente, el señor que estaba bebiendo el whiski se paró, dejo una buena
propina y salió del lugar, me quedo viendo, pero estaba demasiado ebrio y pensó que yo era un indigente y me
obsequio un sobre, antes de irse me dijo que disfrutara aquello y que intentara ser feliz, después el desapareció.
Observé por mucho tiempo el sobre, hasta que decidí abrirlo, adentro se encontraba un cheque por un millón de
dólares, estaba congelado, no podía creer que una cosa así me estaba sucediendo, después de un momento
comprendí.
Ese señor, tenía más problemas que yo, se encontraba más solo que yo y que todos los que estaban esa
noche. Corrí a buscarlo, las calles se encontraban solitarias y solo tenían la luz de los postes; fue demasiado
tarde, la soledad había acabado con él.
Fin.



